Cómo y dónde comprar

La compra es un acto al que a menudo no damos la importancia que se merece. Por lo general, nos preocupamos de los precios pero pocas veces prestamos atención a otros detalles que influyen directamente en la seguridad de los alimentos que adquirimos. Unos pocos consejos pueden ayudarnos a efectuar una compra más segura.
Cómo llenar el carro
Es muy importante seleccionar el orden en el que vamos a realizar la compra. Seguiremos estos consejos:
- Productos que no son de alimentación; es útil comenzar llenando el carro con productos que no se van a romper y que puedan soportar el peso del resto de la compra.
- Alimentos que no necesiten frío; los alimentos líquidos esterilizados que se almacenan en cajas (leche o zumos UHT), las latas o botellas de bebidas varias, conservas, etc. El orden dependerá de la resistencia a la rotura que tengan los envases o productos, a fin de evitar que se deterioren.
- Alimentos refrigerados; los que necesitan frío (yogures, pescado, carne), y los incorporaremos al carro juntos. Al hallarse todos en el mismo espacio, el contacto con el aire caliente es menor y mantienen el frío durante más tiempo.
- Congelados; deberemos ponerlos en la misma zona donde colocamos los alimentos refrigerados, ya que así nos aseguramos de que el frío se conserve más tiempo y de que se mantengan las condiciones de refrigeración. De este modo será más difícil que se produzca su descongelación. Es conveniente usar bolsas isotérmicas, que conservan el frío, especialmente cuando el tiempo del desplazamiento hasta el hogar es superior a una hora y cuando la temperatura ambiente supera los 25ºC.
Cuando los alimentos son crudos o han de estar refrigerados, el tiempo que debe transcurrir entre la adquisición y su almacenamiento refrigerado en casa tiene que ser el más corto posible; menos de hora y media y no debemos utilizar nunca nuestro vehículo o lugar de trabajo como almacén de alimentos frescos o refrigerados si no disponemos de frigorífico.
Dónde comprar
La elección de una tienda para proveerse de alimentos está en manos del consumidor, que baraja muchos criterios: precio y calidad de los productos, trato del personal, imagen de marca del establecimiento, proximidad al hogar, limpieza... No debemos olvidar los aspectos directamente relacionados con la seguridad alimentaria. Tendremos en cuenta los siguientes aspectos:
- Adecuados sistemas de frío en las tiendas, con frigoríficos y arcones en buen estado y aspecto, limpios y que dispongan de termómetros o marcadores que nos señalen la temperatura a la que están los alimentos. En ocasiones pasan desapercibidos, y curiosamente es una manera de demostrar al consumidor que se están manteniendo las condiciones idóneas de seguridad. Los congeladores deben estar a una temperatura máxima de menos 18ºC, y los frigoríficos han estar por debajo de los 6ºC;(lo conveniente es que mantengan el frío entre 0 y 4ºC).
- Aire acondicionado en la tienda, ya que en caso contrario, desde el momento que compramos nuestros alimentos hasta que los llevamos a casa, la temperatura de conservación es inadecuada. Especialmente en primavera y verano y cuando las temperaturas ambientales superan los 20ºC.
- Buenas condiciones de higiene de los locales, con suelos limpios, especialmente en las zonas de frutas y verduras, carnes y pescados y en general de los alimentos frescos que hay que manipular antes de pesar y entregar al consumidor.
- Condiciones correctas de higiene de todo el personal. No son admisibles las manos o uñas sucias, o personal comiendo, fumando o mascando chicle. Además, hay que asegurar medidas de protección como el empleo de gorro y guantes cuando se manipulan los alimentos, y no aceptar que la persona que cobra al consumidor manipule los alimentos. Así mismo, conviene que el personal manipulador de alimentos no porte joyas, anillos, etc, ya que son difícilmente desinfectables y acumulan mucha suciedad.
- Productos con etiquetas que incluyan los datos del proveedor, el origen del alimento, los ingredientes utilizados, el modo de empleo, el contenido neto y la fecha de caducidad y de consumo preferente. Este último dato es esencial, ya que nos habla de la rotación de los productos en la tienda. Productos con fechas muy próximas al consumo o que coincidan en los estantes productos con fechas de consumo muy lejanas son indicativos de poco interés en la rotación de los productos o un insuficiente control interno.
