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Tres de cada diez niños vascos están gordos

2008-05-30  ¦  elcorreodigital

El Gobierno vasco reconoce su preocupación y prepara acciones formativas para promocionar hábitos de vida saludables.

Tres de cada diez niños vascos están gordos

Ya se sabe que los videojuegos han desplazado a las correrías callejeras y que los bocadillos de jamón no pueden competir con la bollería industrial. El sedentarismo entre los niños y adolescentes y el cambio de hábitos alimenticios es una realidad que preocupa desde hace tiempo.

La novedad es que ahora ya hay cifras donde se refleja su incidencia en la juventud vasca: el 15,9% de los niños y niñas entre 4 y 18 años tienen sobrepeso, y el 12,2% son obesos. Es decir, en total, el 28,1% de los jóvenes vascos, casi tres de cada diez, están gordos.

El revelador dato está incluido en el estudio "Encuesta vasca de nutrición. Hábitos alimentarios y estado de salud de la población vasca de 4 a 18 años", elaborado por el Departamento de Sanidad del Gobierno vasco y presentado ayer en Vitoria. La situación desvelada en el informe "nos preocupa", reconoció el viceconsejero de Sanidad, Rafael Cerdán. Y no sólo por los problemas de salud que conlleva el exceso de peso, sino porque en una sociedad hedonista el aspecto es importante, y no cumplir con el canon establecido puede tener efectos colaterales. La cuestión es que el 40% de los adolescentes varones y el 56% de las chicas "no están de acuerdo con su peso, y eso puede llevar a conductas alimenticias no deseadas", alertó Cerdán en relación a trastornos como la anorexia y la bulimia.

Una de las constantes en el estudio es la diferencia entre sexos. En los varones, los problemas de sobrepeso y obesidad se dan en los más jóvenes. Así, entre los 7 y los 10 años el 31,2% están gordos, y entre los 11 y los 14 el porcentaje sube aún más, hasta el 36,1%. Sin embargo, a las chicas los kilos de más les llegan más tarde, entre los 15 años y la mayoría de edad, una franja en la que el 32,8% están entradas en carnes.

Además del sexo, una variable que influye de manera definitiva es, como en todo, el nivel socioeconómico. Así, la prevalencia de obesidad es más elevada entre los grupos más desfavorecidos, sobre todo en las niñas: el 17% de las que viven en un entorno de perfil socioeconómico bajo padecen obesidad, un porcentaje que baja hasta el 9% entre quienes disfrutan de más medios económicos. Lo mismo ocurre entre los niños, aunque la diferencia no es tan sangrante (11% y 16%).

El momento de beber

¿Cómo se ha llegado a esto? Debido a los factores apuntados en las primeras líneas de esta información. Según el estudio presentado ayer por Pilar Amiano, responsable de la encuesta, sólo el 28% de los chicos y el 14% de las chicas practica actividad física durante su tiempo libre. Aunque los pertenecientes a clases altas son más proclives al ejercicio, todos llegan a una edad en la que abandonan masivamente el sano hábito: según los técnicos, a partir de los 13 años cae en picado la práctica, un momento que coincide con el comienzo de las salidas nocturnas, a menudo incompatibles con la disciplina deportiva.

Llegado este momento, entra en escena otro actor que viene a empeorar la situación, el alcohol. El 32,6% de los chicos y el 44% de las chicas entre los 15 y los 18 años son bebedores ocasionales. Y, a esa misma edad, consumen alcohol de manera habitual el 39,4% de los varones y el 30,7% de las féminas.

Un tratamiento aparte merece la comida. Ya empiezan mal el día un 4,2% de los niños al no desayunar. Y, de entre los que lo hacen, dos terceras partes toman repostería y sólo un tercio acude a la recomendada fruta. Durante el resto del día, los consumos están en función del nivel socioeconómico: los grupos más desfavorecidos abusan de la carne, y son las clases pudientes las que alimentan a sus niños con más fruta y pescado.

Este panorama es algo nuevo. Según Pilar Amiano, «hace unos años se hablaba de un 8% de niños gordos, y ahora el porcentaje llega al 28%». Una tendencia que se da en igual medida en el resto de España, según la responsable de la encuesta, aunque nuestra situación es peor que en el resto de Europa.

Hasta aquí, los resultados de un estudio en el que se entrevistó a 1.178 personas. ¿Qué hacer a partir de ahora? El viceconsejero expresó su intención de que el estudio sea "la base para iniciar ciertas actuaciones que promuevan la actividad física y la alimentación saludable" entre la población infantil y juvenil, porque "estos hábitos se adquieren en los primeros años de vida". Cerdán reconoció que eso "no es fácil", y por eso en la jornada de ayer se presentó la herramienta de la que el Gobierno vasco se servirá para este fin, la Estrategia de Vida Saludable.

Nuevas experiencias

En este invento participa tanto el Ejecutivo autonómico como las diputaciones, los ayuntamientos, Eudel y Osakidetza. Desde finales de 2006 varios grupos de trabajo se encargan de definir objetivos, y ya hay unas líneas generales, aunque aún no ha llegado el momento de las acciones concretas.

El encargado de explicar los objetivos fue Juan Zuazagoitia, responsable de Promoción de la Salud del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco, y apuntó una larga lista de buenas intenciones: desde el control de la publicidad de alimentos no saludables, hasta el mantenimiento y mejora de las dotaciones deportivas, pasando por acciones de formación para familias y "grupos vulnerables" sobre menús sanos y la implantación de mecanismos para la promoción de la salud, como las aulas de consumo.

Las pautas ya las han marcado colegios y otras instituciones públicas que ayer compartieron experiencias que llevan años desarrollando. En diferentes presentaciones de "power point" sembradas de manzanas, peras y otras frutas de aspecto refrescante, profesores, pediatras y nutricionistas hicieron un repaso de los talleres e iniciativas con las que tratan de convencer a los jóvenes de la importancia de la vida sana.