EVITA LA CONTAMINACIÓN CRUZADA

¡Ha empezado el buen tiempo! Y con la llegada del verano, nos apetece comer más productos frescos. Introducimos más frutas y verduras crudas en nuestra dieta y hacemos mil ensaladas diferentes. Pero, ¿sabemos que en los alimentos no cocinados aumenta la posibilidad de sufrir contaminación por microorganismos?

La “contaminación cruzada” es una de las causas más comunes de las intoxicaciones alimentarias y puede producir gastroenteritis, vómitos y fiebre. La “contaminación cruzada” consiste en la transmisión de bacterias de un alimento contaminado (generalmente crudo) a otro alimento crudo o cocinado. Y puede producirse, tanto por contacto directo de los alimentos, como por el uso de utensilios de cocina compartidos o por nuestras manos.

Con estas sencillas pautas reduciremos el riesgo de contaminación:

 

EN EL FRIGORÍFICO

  • Mantener la temperatura adecuada, esto es, el frigorífico entre 3ºC Y 5ºC, y el congelador a -18ºC.
  • Separa los alimentos crudos de los cocinados. Los primeros se deben guardar en el compartimento inferior del frigorífico donde tendremos la temperatura más fría. Y los cocinados en la parte superior, así estarán bien distantes. Las frutas y verduras las guardaremos en los compartimentos adecuados para ello y en las baldas centrales los embutidos, los yogures, los quesos y otros productos lácteos. Por último, en la puerta, ordenaremos productos como conservas, mantequillas, mermeladas, salsas, huevos y bebidas.
  • Conserva los alimentos por separado y en recipientes herméticamente cerrados. Así evitaremos posibles goteos.
  • No dejes las comidas sobrantes durante mucho tiempo a temperatura ambiente, pero tampoco los introduzcas al frigorífico muy calientes.
  • Descongela siempre dentro del frigorífico, nunca a temperatura ambiente.
  • Acostúmbrate a mantener limpio el frigorífico. Limpia, desinfecta y de paso, revisa el estado de tus alimentos.

 

A LA HORA DE MANIPULAR LOS ALIMENTOS

  • Lávate las manos, tanto antes de la manipulación como durante todo el proceso de cocinado.
  • Intenta no utilizar los mismos utensilios para alimentos crudos y cocinados.
  • Limpia bien las frutas y verduras.
  • Desinfecta periódicamente las mesas y superficies donde trabajas los alimentos.

Con estas prácticas reduciremos considerablemente el riesgo de contaminación Y nuestros alimentos permanecerán en buen estado más tiempo.

¡Aplica hábitos saludables en tu día a día!